El campeonato mundial de ajedrez 2024 se decidió en Singapur el once de diciembre. La jugada ganadora fue un desliz en el final del campeón defensor en la decimocuarta y última partida clásica; el jugador que tomó el título tenía dieciocho años y diez meses; su país había producido exactamente un campeón mundial anterior. Cada uno de esos hechos, con el tiempo, parecerá menos sorprendente de lo que parece ahora. Las piezas llevaban una década en su sitio.
Dommaraju Gukesh es el decimoctavo campeón mundial de ajedrez y el jugador más joven en ostentar el título. También es uno de tres grandes maestros indios nacidos entre 2003 y 2006 que, entre ellos, han superado los 2750 en la lista FIDE y se han clasificado para el Torneo de Candidatos de 2024 o 2026. Los otros dos — Rameshbabu Praggnanandhaa y Arjun Erigaisi — también son aspirantes al título mundial por la definición más conservadora del término. La Olimpiada de 2024 en Budapest, que India ganó de manera contundente con Gukesh y Arjun llevándose oro individual en sus tableros, fue el momento en que el desplazamiento se hizo imposible de ignorar.
La generación Anand, contada de nuevo
El relato convencional del ajedrez indio comienza con Viswanathan Anand. El primer gran maestro indio, nacido en 1969, campeón mundial entre 2007 y 2013 en tres formatos distintos del ciclo del título. Dos décadas en el top diez del mundo; entrenador y embajador en su retiro; fuerza personal detrás de la WestBridge–Anand Chess Academy que ha producido a la mayor parte de la actual élite india.
Lo que ese relato subestima es la brecha entre Anand y el siguiente jugador indio de clase mundial. El país produjo unos pocos grandes maestros fuertes en los años noventa y dos mil — Krishnan Sasikiran, Pentala Harikrishna, Surya Ganguly — pero ninguno alcanzó el umbral de 2750 que Anand sostenía desde hacía una década. El número dos de India durante la mayor parte de aquel período estaba trescientos puntos Elo por debajo del número uno. Cuando Anand perdió el título en 2013, la lectura obvia era que él había sido una anomalía y no el inicio de una tradición.
Esa lectura era equivocada. Los quince años de trabajo estructural que produjeron la generación actual — academias, patrocinios, una federación nacional con dirigencia reformada, infraestructura de ajedrez en línea que permitió a jugadores de provincias estudiar a estándares mundiales — ya estaban en marcha. Para 2015, Anand financiaba la mayor parte del trabajo académico él mismo. Los primeros grandes maestros de la nueva cohorte empezaron a aparecer hacia 2017. Gukesh se convirtió en gran maestro en 2019 a los doce años y siete meses. Pragg lo siguió a los doce años y diez meses en 2018. Arjun obtuvo el título a los catorce.
La Olimpiada como punto de inflexión
La Olimpiada de Ajedrez ha sido históricamente el evento por equipos en el que se miden los sistemas nacionales. La Unión Soviética ganó catorce Olimpiadas consecutivas entre 1952 y 1990. Rusia y Ucrania heredaron la fuerza. Estados Unidos, China y Armenia se han llevado victorias ocasionales. India había ganado bronce en 2014 y 2022 con Anand en primer tablero. No había ganado oro.
En 2024 en Budapest, India ganó la Olimpiada Abierta de manera contundente con once puntos de partido en once enfrentamientos y un equipo formado por Erigaisi, Gukesh, Vidit, Praggnanandhaa y Pentala Harikrishna. Erigaisi y Gukesh consiguieron oro individual en sus tableros. La selección femenina de India ganó la Olimpiada femenina en la misma edición. Las dos medallas de oro fueron las primeras de la historia para India.
El rendimiento de equipo fue la prueba que la lista de rating venía sugiriendo desde hacía dos años. La selección abierta india tenía cuatro jugadores dentro del top cincuenta mundial, más que cualquier país europeo. El país había producido más grandes maestros en 2023–24 que Francia, Alemania y los Países Bajos juntos. La cantera ya no era una sola excepción con forma de Anand; era un sistema nacional en funcionamiento, comparable al sistema soviético de su periodo medio, menor en escala absoluta pero más denso en producción proporcional.
Lo que terminó en Europa
La hegemonía europea sobre el ajedrez fue, durante la mayor parte del siglo XX, la única hegemonía que el ajedrez ha tenido. Todos los campeones mundiales desde Steinitz en 1886 hasta Carlsen en 2013 fueron europeos o soviéticos (Capablanca es la única excepción, y su título fue producto de la infraestructura formativa europea). El reinado de Anand entre 2007 y 2013 fue la primera interrupción sostenida. El de Carlsen fue el último europeo — y es, como he argumentado en otro lugar, cada vez más distinto del campeonato mismo.
El imperio no ha desaparecido. Pero ahora es un imperio entre varios. — Garry Kasparov, entrevista con Chess.com, 2024
Lo que cambió en la década de 2020 no fue que el ajedrez europeo se hundiera — no lo ha hecho, y un jugador como Alireza Firouzja sigue siendo aspirante creíble al título — sino que las ventajas estructurales que Europa había acumulado durante un siglo dejaron de traducirse en producción bruta. La escuela soviética había sido la mayor productora individual de grandes maestros durante sesenta años. En 2024 lo fue India. China seguía siendo productor del top tres, con Ding Liren, Wei Yi y Wang Hao representándola en el nivel más alto. Estados Unidos, con Caruana, Nakamura y una cantera en crecimiento, era el tercer nodo principal.
El ciclo de título mundial a partir de 2022 ha sido una geografía de cuatro polos: Europa, India, China, Estados Unidos. El Candidatos de 2024 tuvo tres indios, dos estadounidenses, un chino, un ruso y un francés. El de 2026, al cierre de la clasificación, tiene una distribución similar. El orden europeo unipolar ha terminado.
La nueva economía
Por debajo de la lista de rating hay una cuestión de dinero. El match clásico por el campeonato mundial es un evento de dos millones de dólares. La base de patrocinios que financió el ajedrez durante la mayor parte del siglo XX — el aparato estatal soviético hasta 1990 y luego un puñado de mecenas europeos y rusos — se ha adelgazado. El reemplazo es una mezcla más diversa: la propia FIDE (financiada principalmente por federaciones nacionales y derechos de transmisión), patrocinadores privados indios (que sufragaron el Candidatos 2024 de Toronto y varios otros eventos importantes), patrocinadores estatales y corporativos noruegos que financian Norway Chess y el circuito Freestyle, plataformas con base en EE.UU. (Chess.com, el St. Louis Chess Club) y la inversión estatal saudí y emiratí cada vez más visible.
No es una historia unidireccional. Los torneos europeos — Wijk aan Zee, Norway Chess, la etapa croata del Grand Chess Tour — siguen entre los clásicos más fuertes del calendario y están bien financiados. Pero ya no pesan más que el resto del mundo. El primer match por el campeonato mundial en India tendrá lugar, según expectativas actuales, en 2027 o 2029 si Gukesh defiende con éxito. El primer torneo de nivel FIDE pleno en Arabia Saudí ya ha tenido lugar. La geografía del calendario de élite se está reorganizando en tiempo real.
Lo que queda en juego
El Torneo de Candidatos 2026 — celebrado en Madrid en abril — produjo un ganador, y el match por el título de 2027 seguirá el patrón estándar de catorce partidas clásicas más desempates. La primera defensa del título de Gukesh nos dirá cuán robusto es su juego de nivel de campeón a lo largo del ritmo más largo de la carrera de un titular. Pragg y Arjun son ambos aspirantes plausibles en los próximos dos ciclos. Firouzja y Caruana siguen siendo serios contendientes occidentales. Wei Yi es la vía más probable de China para regresar al título.
Por primera vez en la historia del ajedrez, ninguno de esos nombres pertenece a una sola tradición nacional. La próxima década de campeonatos mundiales no será, por las evidencias disponibles, europea. Los programas nacionales más fuertes son hoy el indio, el chino y el estadounidense por producción, con la tradición europea sosteniéndose pero sin marcar ya las condiciones. La victoria de Gukesh en Singapur fue el momento en que eso dejó de ser discutible. La década del 2020 es el momento en que comenzó.
Referencias
- Campeonato Mundial FIDE 2024 (Singapur) — registro del match y clasificaciones
- Olimpiada de Ajedrez 2024 (Budapest) — resultados oficiales, todos los tableros
- WestBridge–Anand Chess Academy — la academia detrás de gran parte de la actual élite india
- Lista de rating FIDE — enero 2026 — distribuciones nacionales
Enlaces internos en Caissly: Gukesh Dommaraju cubre el match 2024 en detalle. Viswanathan Anand es el largo origen de lo que vino después. Ding Liren es el campeón puente entre Carlsen y la generación india.
Edición Nº 002 · La Revista · Editorial Caissly