Iniciativa
La capacidad de dictar el curso del juego — crear amenazas que el oponente debe responder.
La iniciativa es el derecho abstracto a dictar lo que sucede. Cuando tienes la iniciativa, tus jugadas crean amenazas; las jugadas del rival las paran. Sus planes se aplazan, sus piezas se desvían, su tiempo se consume reaccionando al tuyo.
La iniciativa es lo más valioso del ajedrez después del propio material y, a veces, más valiosa que un peón. Muchos gambitos — el Smith-Morra, el Gambito de Rey, el Gambito Evans — cambian un peón por la iniciativa con la idea de que un rival obligado a defenderse durante diez jugadas acabará por resbalar, y el peón volverá con intereses. Que el cambio sea correcto depende de si la iniciativa sobrevive lo suficiente como para concretarse.
La compensación es el concepto afín que pone el material y la iniciativa en una misma balanza de forma explícita. Un jugador que ha sacrificado una pieza por un ataque tiene compensación por el material si la iniciativa es lo bastante fuerte — columnas abiertas, rey expuesto, piezas activas. La compensación es real incluso cuando todavía no es material; la cuestión es si se concreta antes de disiparse.
La iniciativa tiende a perderse de forma gradual. Los defensores disponen de una larga lista de pequeñas mejoras que pueden realizar una vez que las amenazas inmediatas se agotan. El jugador con la iniciativa debe seguir generando nuevas amenazas; si una sola jugada afloja el ritmo, el rival se consolida y la iniciativa se evapora.